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CARTA ABIERTA A LOS PADRES Y LAS MADRES DEL ALUMNADO, AL MOVIMIENTO ASOCIATIVO DE MADRES Y PADRES, A LOS DOCENTES Y A LA SOCIEDAD EN GENERAL

Estimadas/os madres y padres, docentes, amigos y amigas:

Es muy posible que ya conozcáis la campaña que desde CEAPA  (a la que se ha sumado en Aragón FAPAR) hemos puesto en marcha, centrada en los denominados deberes escolares y bajo el mensaje que podéis ver en el cartel que da imagen a la misma: “En la Escuela falta una asignatura: Mi tiempo libre”. Con esta carta empezamos la fase de información y sensibilización que hemos anunciado.
Nuestra organización, al igual que las 12.000 asociaciones y las casi 50 federaciones y confederaciones que integramos, llevamos muchos años intentando concienciar sobre lo injusto, ineficaz y contraproducente que es la existencia de los deberes escolares. Hemos pedido hasta el cansancio sentarnos a debatir sobre los tiempos escolares y los métodos de enseñanza que necesitan y merecen nuestros hijos e hijas. Tiempos y métodos que en países que consiguen mejores resultados educativos (Finlandia o Alemania, por ejemplo) hace tiempo que ya tienen adoptados y que les permiten educar mejor, enseñar mejor y respetar a la vez los derechos de los menores. En sus países han puesto en el centro de la educación al alumnado y eso se nota. (seguir leyendo)

Ayudarle a hacer los deberes no es ayudarle

“Los padres empezaron a involucrase hace más de una década. No solo por las medidas de conciliación familiar, también porque los padres de ahora tienen al menos estudios medios, algo de lo que no disfrutaron las generaciones anteriores”, explica la pedagoga Maite Rodríguez Estévez, que imparte cursos para educadores y terapeutas. “Eso ha hecho que la relación padre-hijo se escolarice. Lo que importa son los resultados académicos. Todo gira alrededor de esa necesidad y se ha olvidado el inculcar valores, el juego, la responsabilidad... No hay tiempo para otras cosas en las horas que pasan juntos”. La también maestra pone como ejemplo las actividades extraescolares que ya no son en su mayoría deportivas —como tradicionalmente—, sino clases de refuerzo o de inglés. “Hay una obsesión por la cantidad, cuando no se trata de echarle horas”. (seguir leyendo)